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María Cano. “Una voz de mujer les grita”

Proveniente de una familia Antioqueña culta y humanista,  María de los Ángeles Cano Márquez nació en Medellín en 1887. En su autobiografía relató el primer recuerdo que la acompañó cuando a sus seis años de edad alguién le dijo que había nacido en la plazuela de la Veracruz frente a la casa que atestiguó el nacimiento de Atanasio Girardot. Este hecho para Ella se convertiría en motivo de orgullo y en una especie de premonición que marcó el destino para la realización de sus ideales. Su corazón de miel se forjó gracias a la generosidad y amor de sus padres Rodolfo y Amelia.

Proveniente de una familia Antioqueña culta y humanista,  María de los Ángeles Cano Márquez nació en Medellín en 1887. En su autobiografía relató el primer recuerdo que la acompañó cuando a sus seis años de edad alguién le dijo que había nacido en la plazuela de la Veracruz frente a la casa que atestiguó el nacimiento de Atanasio Girardot. Este hecho para Ella se convertiría en motivo de orgullo y en una especie de premonición que marcó el destino para la realización de sus ideales. Su corazón de miel se forjó gracias a la generosidad y amor de sus padres Rodolfo y Amelia. Educada en colegios laicos, amante de la poesía se vincula al movimiento literario a principios de los años veinte, junto a destacados literatos instaura la tertulia Cyrano, nombre que toma para una revista en la que publicó como única columnista femenina.

El ingreso a la vida pública, se dió a la edad de treinta y ocho años, la mujer de contextura pequeña, cabello corto ( algo inusual para la época) piel aperlada, ojos castaños y boca grande, cambió sus vestidos florecidos por trajes grises que la hacían ver severa. Sus primeras intervenciones fueron netamente asistenciales, luego se convirtieron en proclamas públicas por la reivindicación de los derechos a la igualdad y a la libertad.

Hoy, la recordamos y como homenaje a su memoria en el día internacional de la mujer se transcribe este escrito de su autoría.

A LAS MUJERES**

Pronto hará cuarenta años que fui traida por las masas trabajadoras del país en cuya amable compañía estuve mientras se consideró que podría serles de alguna utilidad.

Y fui a confundirme con la gran marea popular – desde mi modesta posición de escritora de periódicos y revistas- , porque tenía la convicción entonces , como la tengo ahora de las razones justas que impulsaban al pueblo trabajador a luchar por sus legítimos e intereses, y de la necesidad que tenía y tiene todavía la nación de una nueva fuerza social que, unida y poderosa, la redima de la miseria y la ignorancia.

Agitadora de las ideas comunes a toda noble aspiración de la gente que trabaja, clamé con mi voz encendida de fervor  fraternal  por la unidad de las masas en sus organizaciones y en sus luchas.

Hice mi primera gira por la región minera de Segovia, en Antioquia, y después recorrí como una bandera todo el país. Desde Buenaventura en el mas pacífico hasta Santa Marta en el mar Atlántico, mi voz de mujer estimuló las multitudes.

Porque fueron multitudes como grandes rios las que afluyeron a los teatros y plazas públicas a oir el mensaje de lucha que les llevaba. Extraño pero lógico porque ya la mujer no estaba solamente en la casa, en el pequeño taller y en el campo de cultivo, sino también en las grandes fábricas, en el amplio comercio, en oficinas e instituciones. ¿No es lógico igualmente, que la mujer esté con los mismos derechos que el hombre en todos los frentes de la actividad económica ,social y política de la nación?

Desde luego, era más estrecho el tiempo en que yo actué como agitadora de ideas por medio de mis palabras y escritos. No existían ciertas libertades y derechos que ahora se reconocen en la mujer. Pero entonces como ahora lo esencial era y sigue siendo movilizar a la gente, despertarla del marasmo, alinerarla y poner en sus manos las banderas de sus tareas concretas. ¡ Y que las mujeres ocupen su lugar!

En esta fecha 8 de marzo de 1960, en que conmemorais el Día Internacional de la Mujer, aceptad este mensaje de quien llevó por un tiempo en sus manos esa llama de inquietud que ahora desea ver en las vuestras.

** Tomado de Iván Marín , María Cano en el amanecer de la clase obrera , Bogotá, Instituto María Cano, ISMAC  1985.

Imagen tomada desde: http://www.banrepcultural.org

Categoría: 
Educación y Cultura
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El autor:

Paola Ruiz Gómez*

*Abogada especializada en Derecho Comercial, Universidad Externado de Colombia, Bogotá. Magister en Docencia, Universidad de La Salle, Bogotá. Doctoranda en Estudios Sociales de la Universidad Externado de Colombia. Docente e investigadora, líder del Grupo de Investigación Interdisciplinar ETHOS, Universidad de La Salle. Correo electrónico: pruiz@unisalle.edu.co