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El éxito de aquél hombre -Historia de responsabilidad social empresarial-

“Llámeme Fernando” digo mientras me miro en el espejo. Gracias por la invitación añado algo  nervioso, visualizando como sería la entrevista.

Al parecer, debido al gran éxito de mi compañía, todos están interesados en saber y poner en práctica mi «secreto» en sus propias empresas. ¡Si hay un secreto! El problema es que las compañías a estas alturas no están dispuestas a creer en ello y por ende no confío que lo pongan en práctica.

“Llámeme Fernando” digo mientras me miro en el espejo. Gracias por la invitación añado algo  nervioso, visualizando como sería la entrevista.

Al parecer, debido al gran éxito de mi compañía, todos están interesados en saber y poner en práctica mi «secreto» en sus propias empresas. ¡Si hay un secreto! El problema es que las compañías a estas alturas no están dispuestas a creer en ello y por ende no confío que lo pongan en práctica.

Me dirijo al automóvil seguido de mi manager, el cual me enseña el camino de la habitación del hotel hasta el estacionamiento.

Camino a la entrevista, pienso en todo por lo que he tenido que pasar con mi compañía, ahora los frutos de ese esfuerzo, se ven reflejados en el interés de todas esas personas que esperan la entrevista.

¿Cuál es el éxito de su empresa?, definitivamente esta será la primera pregunta me digo. Pienso en la respuesta, hago un pequeño retroceso de como surgí junto con las personas que me ayudaron a ser lo que soy ahora. Me es inevitable sentirme melancólico, pero reprimo todo ello con el fin de llegar emocionalmente bien a la entrevista. Cuando me doy cuenta que ya se acerca la hora, me arreglo el traje y la corbata que se ha desarreglado por el viento.

A la entrada del edificio me espera alguien que se presenta como el ayudante del productor del programa de entrevistas, el cual me explica el procedimiento de forma tan breve que quedo sin comprender lo hablado y me indica el lugar donde debo esperar. Pasados diez minutos llega la presentadora, me recibe con una carismática bienvenida y decide anunciarme muy emotivamente.

- Tengo el placer de presentarles al recién destacado empresario del país, el Señor Fernando Wine, director y dueño de una reconocida empresa de curtiembres.

-Buenas noches Sr. Wine

-Buenas noches Señorita Lucy: Le digo de la manera más segura posible, recordando que minutos antes el productor me aclaraba el nombre de la persona que me entrevistaría.

-Dígame solo Fernando por favor, le menciono.

Ella asiente de manera respetuosa, seguida de un gesto dirigiéndose otra vez a mí.

-Estamos intrigados en el éxito que ha tenido y que le ha permitido crecer como empresario.

Bueno en realidad estoy muy agradecido por la invitación – le afirmo de la manera más segura y entusiasta posible, cuando joven solía ver estos programas y de esta manera plantearme estrategias que me permitiesen alcanzar el éxito algún día. Hago una pequeña pausa, tratando de agudizar todo lo que tengo en mente y abruptamente continúo contestando algo cortante. -Y  lo logre! – menciono rápidamente.

Ella me mira arqueando las cejas y luego cambia su rostro evitando que las cámaras se den cuenta de su extrañes ante mi comentario.

Sr. Fernando, antes que nada cuéntenos un poco sobre usted, menciona amablemente. No puedo evitar notar como ella  puntualiza muy bien la palabra «poco», pero decido continuar y extenderme lo que sea necesario.

Debo comenzar mencionando que todo mi negocio se basó en el trabajo de toda la vida de mi padre, esto fue producto de sus ideas y sueños. Él  fue el que me impulso a realizar todo esto, ¡Fue un gran hombre mi padre! Hago una pequeña pausa, suspiro y continúo. Como ya saben mi compañía de Curtiembres es la más grande del país, yo comencé con un negocio pequeño. Tome la decisión más arriesgada de mi vida, invertí el dinero de un arduo trabajo de ocho años en el pequeño negocio. Inicié contratando dos personas y el punto de producción era la casa en la vivía. Pero crecimos a tal punto que tomé en arriendo una fábrica a una manzana de la residencia. Estaba empezando mi crecimiento…

Así que un día me tomé el tiempo para observar mi empresa y cuestionarme. Pensé en aquello que hacía falta, en su entorno y en el personal a cargo. Me dedique de igual manera a hacer comparaciones con empresas que también se dedicaban a lo mismo. Descubrí muchas cosas: En primer lugar, la empresa estaba reportando ganancias, pero  las personas que vivían en los alrededores estaban sufriendo por daños producto de la contaminación. Se trataba de personas humildes, la mayoría sin trabajo o con malos salarios para cargos como operarios de máquinas especializadas, personal de aseo y supervisores. Cuestioné absolutamente todo y corregí mis falencias. Durante años de trabajo con mi padre nunca pensamos en el fenómeno del medio ambiente, es más para esos años; no habían tantas personas preocupadas por ello, no era un tema importante. En ese punto decido contratar personal especial que me ayudara a sobrellevar y minimizar  la contaminación  que producía mi empresa y llevé a cabo un plan de reclutamiento de personal, brindando capacitaciones a hombres y mujeres que quisieran, pudieran y tuvieran conocimiento de la industria, se incrementaron los gastos, pero con el tiempo también se dio un incremento en la producción. Vendía mucho. Estaba tan feliz, estaba viendo como mi compañía tenía un crecimiento exageradamente acelerado. Me interesaba por otro lado el bienestar de mis empleados; después de todo esto de no valorar las personas que están a mi cargo es algo que siempre critiqué al resto de las compañías, intente tomar las mejores decisiones que estuvieran en pro de sus condiciones de vida, Yo ya había creado una marca y una gran compañía con mi padre, cuando él fallece.

La señorita Lucy me interrumpe, - sentimos su pérdida.

Percibo que el público se queda en silencio, yo asiento y continúo, cuando mi padre   fallece decidí que este legado, su legado; me había ayudado a crecer como persona y a muchas personas más a familias enteras.

Tomé la decisión que este legado no debe quedarse solo en el acá y decido que la mejor manera de dar a conocer su legado es exportando  producción a otros países como EE.UU, Canadá y Europa; lugares donde esta industria no es tan firme como acá en Colombia.

-Qué mensaje daría usted para todos los interesados en crear cualquier tipo de compañía, ¿cuál es su secreto?

Quedé sorprendido con el hecho de que aún no hubiesen comprendido la razón del éxito. El hecho de pensar en el otro, en la necesidades de los demás y que nuestros empleados son parte importante de cualquier compañía,

Muchas gracia, Sr Wine, impresionante su compañía pero sobre todo su historia de vida.

Gracias  a ustedes por la invitación.

La señorita Lucy se voltea hacia el público y se despide de manera emotiva ante las cámaras yo hago lo mismo seguido de una carismática despedida. 

Me levanto del sillón en el que estoy sentado, agradezco a todas las personas, en especial a la Señorita Lucy y al señor productor, firmo algunos de mis libros; salgo del lugar y emprendo mi viaje a otro lugar del mundo…

 

Nota: La historia nace de un ejercicio realizado en la clase de derecho comercial.

Categoría: 
Etica y Responsabilidad en las Organizaciones
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El autor:

Daniela Victoria Poveda

Estudiante del programa de Contaduría Pública de la Universidad de La Salle.